Leticia Amazonas-Colombia -11-04-09 FRAGMENTO DEL PORLOGO-PROTEGIDO POR DERECHO DE AUTOR:

- La obra literaria "Dolor Indio", no es más que la expresión de sufrimiento de los indígenas del Amazonas colombiano, por eso se hace necesario el aporte de las referencias históricas de lo sucedido.El trato inhumano que tuvieron que soportar los aborígenes en pleno corazón de la selva colombiana, dejó secuelas imborrables. El indígena fue utilizado como una mercancía en ganga. Cuando menos lo esperaba, fue arropado por el espíritu de la violación, de la burla y del látigo mortal.

Al indígena lo vendieron, lo compraron y lo cambiaron por una deuda, sin que pudiera defenderse, ya que llegó a ser considerado propiedad privada de una sarta de bandidos que de un momento a otro invadieron, con codicia abierta y enferma, los suelos amazónicos. El verde de nuestra selva, por muchos años se cubrió de la sangre derramada por adultos y niños, porque todos, sin distingo de edad, entraron al desenfreno de la oferta y la demanda humana.

 Julio Cesar Arana, tendrá siempre un sitio negro en nuestra historia colombiana, no por haber sido el rey del caucho, como lo habían bautizado sus socios extranjeros y paisanos arribistas; ni por el comportamiento de conquistador de indios; sino por la forma avasalladora y miserable con que azotó de muerte a màs de 10 mil indígenas, todo por lograr cumplir sus metas diabólicas de la extracción del látex del àrbol de siringa, Arana, había nacido en un roñoso pueblo llamado Rioja al nororiente de la república Peruana, donde finalizó sus estudios de básica primaria y jamás quiso regresar a una aula de clases, ya que decían que nunca fue bueno para eso y que su espíritu de aprendizaje no estaba adaptado a un claustro, por lo que a la edad de 14 años se dedica a la fabricación de sombreros campechanos, pequeña empresa familiar, que era dirigida por su padre.Pero, poco a poco nuestro personaje le fue dando un viraje total a la comercialización del producto pues decide proyectarlo a nivel nacional, idea acertada ya que los sombreros fueron bien recibidos y renombrados, punto de partida para conocer parte del país peruano y por consiguiente el territorio amazónico donde se enteró del buen negocio de la extracción del caucho.Muy rápidamente decide conocer el cuento del caucho en una pequeña rinconera de libros y revistas del poblado de Yurimaguas donde se convenció que era rentable y que todo estaba a la mano, por eso decide abandonar la empresa familiar y dedicarse a la comercialización del caucho, busca algunos amigos y familiares para que lo acompañaran en la aventura que iba a iniciar; logra persuadir a su hermano menor Pablo y a su cuñado Pablo Zumaeta que se encontraba en Tarapoto, como vendedor callejero de minucias. Estando en ese lugar se lleva a cabo un atentado contra su vida, por motivos de su gran viveza extralimitada que poseía. Arana tenía un sentido de superioridad marcado con una fuerza egocentrista.

Arranca río abajo, desde Iquitos hasta la población de brasileña del Ceará para enganchar mano de obra extranjera que le fuera fiel y firme a sus ideas comerciales, aprovechó para contratar unos barcos que le servirían para controlar la comercialización del látex.La llegada de Arana fue impactante, empezó a acaparar toda la producción de los pequeños comerciantes colombianos que se encontraban en la zona desde años anteriores. El monopolio culmino en estratégica negación de la compra y transporte del caucho, la cual le arrojó buenas ganancias ya que el precio de la hevea se desvaloró, logrando el remate de cuanta producción existiera.El colombiano Benjamín Larrañaga, era uno de los prestantes colonizadores ya que se había establecido desde hacía mucho tiempo en Igará- Paraná, entre los Muinanes; fundando la comunidad indígena de La Chorrera, donde era el rey de los indios.La historia nos ilustra que desde 1899 y 1900 era un punto estratégico para la extracción del caucho.

El colombiano Crisóstomo Hernández, fue el primero en obligar a los uitotos, para que trabajaran forzadamente en la extracción del caucho, en el año de 1896. Hernández, era un hombre robusto, mulato y alto, exagerado en estatura; fue temido por mucho tiempo por parte de los indios ya que su actuar era la de un pequeño dios. fue asesinado con siete balazos en la espalda. Según el extranjero H. S. Dickey, miembro de la Sociedad Real de Georgia, quien decía que era un bandido, un cuatrero y un asesino que salió de Colombia para escapar de la ley.Arana empezó ofreciéndole al colombiano el intercambio de mercancías o comestibles traídos de Iquitos. Arana lo tenía planeado, querían a como diera lugar sacar de la región a los colombianos, por eso estaba extendiendo sus tentáculos hasta las esferas gubernamentales para lograr conseguir sus propósitos como la de impedir la navegación por los ríos Putumayo y

Caquetá a las pocas naves colombianas que obligadamente tenía que pasar frente al caserío Caucayá (hoy Municipio de Leguizamo-Departamento del Putumayo).

 El atrevimiento le costaba a nuestros nacionales la muerte y el azote ya que al otro lado de Yuvineto, se había conformado un pequeño batallón de peruanos en su totalidad integrado por delincuentes y prófugos que el gobierno peruano en forma abierta le brindaba su apoyo, esta banda ejercía la orden al pie de la letra de Arana que cada día cobraba mas jerarquía económica, pues desde el momento de la entrega del traspaso fueron asesinados en un corto tiempo cerca de doscientos compatriotas que estaban acomodados en pequeños negocios de la extracción del caucho, mucho antes de la llegada del pujante Arana.

Era la manera de córtales las alas comerciales a los colombianos y que le permitía el acorralamiento de todos los que dependían de las ciudades colombianas de Neiva o Pasto. Las cosas se empeoraban.

Los peruanos les entregaban mercancías a los colombianos Benjamín Larrañaga y a su socio Crisóstomo Hernández a cambio de toneladas de caucho.Lo que era de suponerse los colombianos se debilitaron y cayeron fácil en las manos de Julio Cé-sar Arana, quien no es catimó esfuerzo para ofrecerle sociedad a la cual los nacionales aceptaron con gusto, consorcio que se formalizó ante el notario Armando Guichard el día 8 de abril de 1904, en la ciudad de Iquitos la empresa "Arana, Vega y Larrañaga".

 Arana ya había logrado la primera parte de su vital operación, ya tenía amplio poder sobre un territorio que era rico en árboles de hevea.

 Pero Arana, argumentaba que en el año de 1899 había comprado por primera vez goma en el Putumayo, y allá en 1900 aumentó sus compras y que el 20 de diciembre de 1901 entró en negocios con la firma Larrañaga, Ramírez y cia la cual le permitía establecerse en la colonia de indiana, en el Igará-paraná-Chorrera. Fue tarde cuando los colombianos se enteraron que habían "metido la pata" al firmar el registro notarial de la sociedad ya que en unos de los numerables se dejaba constancia que a los indios del putumayo se les obliga a trabajar por la fuerza, por medio de los empleados de la compañía y que la cantidad que actualmente debía la firma a J. C. Arana de Iquitos esta invertida en mercancías, embarcaciones, aviamientos ( adelantado) a los indígenas de esas regiones y en deuda del personal (empleados de la compañía) que reduce y obliga a trabajar a los indios.

 Arana cumplía con el propósito de su hazaña el de implantar el terror en esta región colombiana, ya que sólo el hecho de obligarlos a trabajar era el punto de partida de la esclavitud indígena y la muerte comercial de los colombianos. Los medios tramposos consignados en la maldita escritura solo podían germinar en una mente enferma de self-made man de los negocios para la gloria del reino del mal. Como era de suponerse los encorvados propósitos de Arana se pronunció muy rápidamente, secuestrando al hijo de Benjamín Larrañaga en la ciudad de Iquitos con el propósito de obligarlo a que los colombianos le vendieran sus empresas y fábricos.Habían conseguido hacerse dueños absolutos del comercio rentable de la siringa.

 La casa de J.C. Arana y Hermanos en el año de 1904 desembocaron en una avalancha de muerte por todo los ríos de Cará Paraná, Cahuinarí Putumayo y Caquetá y exterminio y subordinación de las tribus de los Uitotos, Boras, Andoque quienes sitiados y sometidos por la fuerza brutal, impuesta por la organización peruana. Ni en los tiempos de Nerón se registró tanta atrocidad.

Pronto se convirtió en acreedor de los colombianos, y para asegurar el pago de las deudas, les recibió sus participaciones en los trabajos del caucho.

 Finalmente, compró el resto de la explotación, pagando inmensas sumas por cada acción. Los vendedores, dueños de fortunas inmensas y en efectivo, se fueron casi todos a Paris, donde derrocharon el oro en vino y mujeres, murieron después en la miseria.

 En 1907 Julio Cesar Arana y sus hermanos reciben aportes ingleses de la Goodyear y Hancock para el procedimiento de la vulcanización del caucho. La Peruvian Amazon Co.Limited o la casa Arana, fue artífice de los más crueles aniquilamientos, convirtieron nuestra selva en un triste cementerio. La aniquilación descarada se mezclaba y se camuflaba en el boom del Caucho, "negocio verde" de gran rentabilidad.

Las atrocidades y el sadismo cometidos con las tribus indígenas del Amazonas por parte del clan Arana iban muy ligado al capital inglés.

Fue tanto el poder de Julio César Arana, que logró convertir, en complicidad con la dirigencia política peruana de esa época, un territorio importante colombiano, en el centro del sacrificio humano, al cual denominó "Perú Libre". Era rentable el negocio del caucho y cada día el capital de Arana y los ingleses se incrementaban. Se llegaron a exportar más de 4 mil toneladas de caucho, al mercado de Londres, a costa de 30.000 indígenas muertos y 10.000 que quedaron inválidos en el suelo cual hoja seca.

*La silvestre siringa, en los años 1901 a 1910, fue exportada en promedio anual de 34.500 toneladas, por un valor de 220.000 contos, o sea 13.400.000 libras esterlinas-oro.

 Manaus, capital del Estado de Amazonas (Brasil), llegó a exportar más del 88% de este látex. Fue allí donde se concentró el ambiente derrochador en un lodo de hedonismo.

La capital mundial del comercio del caucho, pasa en menos de 10 años a convertirse en el polo más colosal de desarrollo de la cuenca amazónica.

 La concentración de riqueza se explayó por todos los rincones, el dinero fácil que poseían viajeros y mercantes era asombroso. Disparó toda una infraestructura urbanística y las más suntuosas vanidades, pues los magnates apostaban a quien construía mejor sus mansiones. *Eran extravagantes, importaban maderas preciosas de oriente, Mayólica de Portugal, columnas de mármol de Carrara y muebles de ebanistería francesa y numerosas prendas finas importadas de Inglaterra, para ser utilizadas en elegantes actos de corte social.

El teatro Amazonas encierra una gran recordación, por este escenario cultural, pasaron los más famosos artistas y personajes del espectáculo del mundo, como el mejor tenor de todos los tiempos, Caruso. Se dice que los mejores contratos firmados por este famoso del canto lírico, los firmó con los potentados del comercio del látex.

Iquitos (Perú), fue otros de los pueblos amazónicos que inspiró miedo y muerte ya que en su plaza principal se vendían a los indígenas y se sobornaba a las autoridades con el único fin de que los hermanos Arana pudieran seguir cometiendo sus atrocidades, acompañados por prófugos de las cárceles, quienes en forma miserable y a sangre fría, torturaban y mutilaban a los indígenas, cortándoles las orejas, las narices, los pies y las manos a los indefensos indígenas.El río Amazonas y sus tributarios se bañaron en sangre en un momento de la historia difícil para nuestra raza.El exterminio de las tribus era acelerado ya que la oferta y la demanda estaban planteadas. Los ojos del mundo estaban puestos en el Amazonas. Muchos desconocían, que esta supuesta transacción estaba siendo comandada por infelices criminales y crueles mercaderes.El gobierno colombiano siempre ha actuado en forma indiferente con este territorio. Ha existido una dejadez notoria y ampliamente conocida desde entonces. Por ejemplo, en el caso de Arana, con la explotación irracional del caucho se mostró sordo en muchas ocasiones. La misiva enviada por el diplomático colombiano, Francisco Urrutia, al gobierno de aquella época: "Los crímenes del Congo, son una bagatela, comparadas con las atrocidades que se cometen en esta selva.

Se castiga al indio con látigos y correa, puesto en el cepo; se viola y se sacrifican a mujeres y niños. Son decenas de indios que al final son quemados vivos, rociándoles sobre sus cuerpos combustible".

 El endeude fue otra forma mezquina utilizada en la operación macabra del caucho. El jornalero trabajaba años, y nunca disfrutaba de su pago; siempre estaba alcanzado, ejemplo, por 10 kilos de engrudo de siringa se le cancelaba 10 centavos, pero al tratar de comprar una camisa, ésta costaba 7 veces más de lo que se ganaba a la semana. Muchos peones a veces sólo recibían una pequeña bolsa de fariña por todo un mes de agobiante trabajo. Al final de cualquier tarde él y toda su familia eran encontrados muertos.

Nos cuentan familiares de los indígenas Uitoto, que en ocasiones el indígena se enfrentaba a los patrones, a los cuales, los aniquilaban y se refugiaban bien adentro de la manigua.

 Los opresores de nuestra raza indígena, traficantes criminales de seres humanos, "vendían" a las factorías brasileñas y peruanas entre 100 a 500 centavos familias enteras de aborígenes. Los indigenas.Uitotos, Omaguas, Mirañas, Boras, Muruis, Andoques, Muinanes, Ocaina, Cocamas, Matapí, Carijonas y los Yure, entre otros, fueron víctimas de la paupérrima colonización amazónica. La zona de Araracuara y la Chorrera, se convirtieron en el epicentro del terror. Portugueses, españoles y mestizos comercializaban esclavos. Este hecho rompió con fuerza brutal la estabilidad social como un tornado cultural para las comunidades. La leche del caucho, germinada en el corazón de la selva amazónica, al ser descubierta, le arrebató a los oriundos la libertad y la vida. Este genocidio finalizó cuando los extranjeros reaccionaron y pensaron, que llevándose la semilla del árbol de siringa para ser cultivada en otras colonias de sus zonas, podrían ahorrar tiempo y dinero. Gracias a este "robo", nuestra Amazonía descansó temporalmente de este arrollador jinete de la muerte y la desesperanza.

El famoso "boom del caucho" a finales del XIX, fue peor que la lepra, pues desgajó el esquema de nuestra identidad cultural indígena. El período de comercialización de la siringa duró más de treinta años. Lapso donde perdieron la vida aproximadamente 30.000 indígenas. El General Rafael Reyes, quien gobernó nuestro país en los años 1903 y 1909, conocía el negocio a perfección, toda vez, que fue negociante del caucho. El Cónsul de Manaus fue socio efectivo de Arana. La mafia alrededor de este rentable negocio era aterradora. Al final, el gobierno Inglés no pudo encontrar culpabilidad en la actuación de Julio Cesar Arana.

 En el año de 1952 Arana, considerado el rey del caucho porsus coterráneos, muere en la ciudad de Lima (Perú), en un estado lamentable y miserable, totalmente abandonado, tenía 88 años de edad.